Eso es lo que siento cada vez que debo hacerme cargo de un grupo de la Escuela. Cómo me gusta estar rodeada de ellos y disfrutarlos despacito. Esos primeros días de conocernos mejor, sin actividades, sin límites. Solo siendo nosotrxs en estado puro. Solo dándonos risas, conversaciones y millones de miradas cómplices. Esto va a estar guay. No sé cuánto va a durar, pero va a ser guay.

Y es que vuelvo a tutorizar una clase. No sé cuánto tiempo, porque a lo mejor los astros se alinean y podemos contar con otra compañera más en la escuela, pero por ahora yo seré la tutora de los futurxs gigantes.

Hacía tanto que no me metía de lleno en una clase. Lo siento lejano. El último grupo que llevé fue el de antes de la pandemia. Cuando volvimos, con la situación Covid, me quedé al cargo del despacho y la comunicación con las familias. Hoy ha sido el primer día y me he sentido tan feliz. Es un grupo majísimo y flipan con lo que yo más amo de mi profesión. Cantar canciones y contar cuentos. Otras actividades también están muy guay, pero esa energía cuando cantamos, bailamos o dramatizamos no se carga de ninguna otra manera. Bueno sí. Con mimos y abrazos. Que también les gusta tela a estxs enanxs.

Pues resulta, que aunque ya nos conocemos desde casi toda una vida para ellos jajaja, hoy hemos hecho una asamblea muy chula. En la que nos hemos contado las cosas que nos gustan. Para así crear más lazos. Ellxs me han hablado de sus zapatos, de sus botellas de agua y la lluvia que viene. Más o menos estamos equiparados en gustos. Pero a mí se me ha ocurrido hablarles sobre mi pasión. El tejido.

¡Han flipado!

Les ha encantado cuando les he enseñado el jersey que me estoy tejiendo. Bueno, en realidad han flipado con el marcador que me regaló mi amiga @knittingunicorns. Pero bueno, han flipado.

Les he preguntado si querían que diese unas puntadas para que vieran cómo era y me he reído mucho. Porque se han quedado prendados del movimiento de mis manos. Y uno de ellos se ha puesto a imitarme. Súper divertido. Después he guardado mi labor y hemos seguido disfrutando de la jornada, pero creo que les voy a tejer. En el patio, cuando estemos jugando y disfrutando entre iguales. Ahí, sentada al lado de la casita del huerto al Sol, les tejeré bonito mientras miro cómo juegan.

Como hacía cuando mis bebés dormían o como hacían aquellas abuelas que invitamos en un proyecto en el que hablábamos de bufandas. ¡Buah! Me estoy acordando de aquella vez en la que el abuelo de un peque nos trajo a la escuela dos ovejitas de poco tiempo. A partir de ahí se nos crearon una barbaridad de dudas y aprendimos muchísimo sobre cómo se esquilaba, sobre el tintado de lanas o sobre la producción de quesos. Lo bien que lo pasamos en aquellas actividades. Es que me flipa lo de dramatizar actividades jajaj. Montar talleres de teñido o cocinas para cocinar recetas. Cualquier excusa es buena para pasarlo bien.

¿Queréis que os muestre cómo fue ese proyecto? Pues entra en el siguiente link y disfruta ;)

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